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TEXTO PRINCIPAL



VALORACION DE DESINFECTANTES

La valoración del poder antibacteriano de un desinfectante químico puede efectuarse determinando su poder bacteriostático o bactericida. El primero se obtiene mediante el coeficiente de inhibición (CMI), es decir, determinando la concentración mínima de dicha sustancia capaz de inhibir el crecimiento y reproducción de una determinada bacteria. El poder bactericida o concentración mínima bactericida (CMB) se determina calculando la cantidad mínima de dicha sustancia capaz de producir la muerte de una suspensión patrón en un tiempo determinado; si se trata de formas vegetativas, obtenemos el coeficiente letal mínimo y, si son bacterias esporuladas, el coeficiente letal máximo.

*EVALUACION DE ACTIVIDAD BACTERIOSTATICA
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Pruebas de dilución seriada (CMI)

La determinación de la actividad bacteriostática se realiza por el estudio de la CMI, mediante una serie de diluciones decrecientes del desinfectante en caldo nutriente, e inoculando los tubos con una suspensión bacteriana. Tras la incubación a 37°C durante 24 horas se observa cuál es la mínima concentración del producto que inhibe el crecimiento.

Los tests de suspensiones se basan en añadir a la solución del desinfectante una determinada cantidad de bacterias y, después de cierto tiempo preestablecido, sembrarlo en un medio para comprobar si hay o no crecimiento (métodos cualitativos) o determinar el efecto bactericida mediante la expresión logarítmica de la relación entre el número inicial de bacterias y el de supervivientes (métodos cuantitativos). Entre los primeros se encuentra el test de la Deutsche Gesellschaft für Hygiene und Mikrobiologie (DGHM), en el que se añade al desinfectante un cultivo de bacterias estándar, determinando, después de 2.5, 5, 15 y 30 minutos de contacto a temperatura ambiente, el crecimiento producido.

Test de Rideal-Walter

El método de Rideal-Walker compara la eficacia del desinfectante con la del fenol, mediante diluciones en tubo de ambos y determinando la dilución que es capaz de matar una cepa bacteriana en 7,5 minutos y no en 5 minutos, tras el cultivo a 37°C durante 48 horas; si el coeficiente letal del fenol es, por ejemplo, de 1/80 y el de la sustancia problema, de 1/240, el coeficiente fenólico será de 240/80 = 3.

Test de Chick-Martin

El método de Chick y Martin es similar a éste, pero en presencia de materia orgánica, durante un tiempo constante.

Pruebas cuantitativas

Los tests cuantitativos tratan de determinar la reducción del 99,9 % de las bacterias, en unas condiciones determinadas de tiempo y temperatura, y en presencia o no de sustancias interferentes. Para determinar la tasa de reducción decimal (relación logarítmica entre el número de bacterias inicial y el de supervivientes) es necesaria la neutralización previa de la actividad bacteriostática residual, lo que se consigue normalmente por la neutralización con sustancias químicas (Tween 80, yema de huevo, lecitina, etc.), específicas para cada desinfectante. El Committee on Phytopharmacy de los Paises Bajos propone un método conocido como 5-5-5, porque utiliza 5 bacterias, el período de desinfección es de 5 minutos y se busca una tasa de reducción decimal de 5. Más útil es el método de Reybrouck-Werner, que consiste en añadir 0,1 ml de la suspensión bacteriana a 10 ml de una solución de desinfectante en agua bidestilada; después de 5,10 y 20 minutos de exposición a 25°C, 1 ml de la mezcla se adiciona a 9 ml de neutralizante y tras 30 minutos a temperatura ambiente se siembran cuatro diluciones decimales en agar-tripticasa. El efecto germicida se obtiene restando al logaritmo del número de unidades formadoras de colonias del control el de las obtenidas tras el tratamiento. La Asociación Francesa de Normalización (AFNOR) ha propuesto diversos métodos como los de dilución-neutralización, que consta de dos ensayos, uno preliminar para conocer el neutralizante idóneo y otro definitivo, en el que se determina la mayor dilución del desinfectante con la que se consigue una disminución del crecimiento a la décima parte. También existe un micrométodo, de gran interés en los casos de sustancias no neutralizables. El método de difusión en agar, similar al disco-placa utilizado para los antibiogramas, es bueno si se estandarizan todos los parámetros; permite deducir la actividad bactericida a partir de los diámetros de inhibición (desinfectograma). Existen tests cuantitativos especiales para la determinación de la actividad fungicida, esporicida y viricida de los antisépticos y desinfectantes.

Capacidad:Test de Kelsey-Sykes

Los tests de capacidad sirven para determinar si un compuesto conserva su actividad después de realizar varias adiciones de suspensiones bacterianas. Pueden determinar la presencia o ausencia de crecimiento (test de Kelsey- Sykes, o su modificación de Bergan-Lystad) o realizar un recuento de las bacterias supervivientes (test de Dony- Devleeschower).

Transportadores:AOAC (Asoc. Ofic. Anal. Qui.)

Los tests de transportadores se basan en la introducción de uno de éstos (cilindros de acero y porcelana, tubos de vidrio, portaobjetos, algodón, papel de filtro) en una suspensión bacteriana y, una vez secados, sumergirlos en la solución del desinfectante; tras un período de contacto, el transportador es transferido a un medio de subcultivo. El más utilizado es el método de la Association of Official Analytical Chemists (AOAC) de Estados Unidos.

Los tests prácticos, difícilmente estandarizables, se utilizan para verificar si una dilución en uso, que previamente se ha estudiado in vitro , es adecuada o no. En cada caso, se va a utilizar un transportador apropiado, y pueden ser métodos semicuantitativos (test de desinfección de superficies y su variante del método portagérmenes) o usarse para el control de la desinfección de manos y piel (test in vivo ).

El test en uso, cuyo prototipo es el de Kelsey-Maurer, intenta la comprobación de la eficacia del desinfectante en las condiciones reales de uso. Comprueba la observación o no del crecimiento de colonias tras la siembra en placas de agar de una dilución al l/10 del producto en cuestión.

Las bacterias más utilizadas para los diferentes métodos de valoración de desinfectantes suelen pertenecer a colecciones internacionales y son las más usuales en el medio ambiente: S. aureus, E coli, P. vulgaris, P. aeruginosa, S. faecalis, etc.



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